Hoy es 24 de diciembre y estamos en el tren de Vigo a Sevilla.
Mi madre nos espera para celebrar la Navidad.
Pero ayer se cayó de la cama y tuvo que ir al hospital. Se dio un golpe en la cabeza.
Estábamos viendo el espectáculo de patinaje del club de mis tres hijos cuando sonó el teléfono. Era mi hermana para avisarme.
El fantasma de la Navidad…
El año pasado en estas fechas no pudimos “sacarla” de la residencia porque enfermó.
Le pusieron una sonda nasogástrica que parecía una condena a morir lentamente.
Decían que quizá no podía volver a tragar.
Pero mi madre es una luchadora nata.
Nadie (casi nadie) apostaba ni un duro
porque llegara a sus 84 años,
después lo que ha pasado.
Hace dos días soplamos las velas juntos,
a través de la pantalla del ordenador.
Le anuncié que teníamos un regalo,
que se lo enseñaríamos hoy.
Un regalo inspirado en ella.
En su voluntad de que todos sus hijos (cinco),
hiciéramos nuestra propia vida.
Sin sentirnos condicionados por tener que cuidar
de una hermana con síndrome de down
cuando ella faltara.
Y este es el regalo: www.lacasademaleni.com
No es más que un sueño. Pero a veces los sueños se pueden hacer realidad.
Dentro de nueve meses exactos, el 24 de septiembre,
su hija Maleni, cumplirá 55 años.
Y celebraremos una gran fiesta de inauguración: la de su casa y su trabajo.