Nada te cambia tanto la vida como tener un hijo.
Bueno sí, tener un hijo con un problema de salud o discapacidad grave.
No tardarás mucho en hacerte una pregunta que te acompañará toda la vida.
Como la tortura de la gota china.
¿Qué será de él cuando yo no esté?
Mi madre tuvo 4 hijas y un hijo (yo).
Mi hermana Maleni la del medio.
Siempre escuché a mi madre decir que teníamos que hacer nuestras vidas, que no podíamos condicionarlas por tener una hermana con síndrome de down.
Pero a lo mejor es lo que pensaba y no lo que sentía.
Quizás deseaba, y tenía expectativas, que alguno de nosotros/as nos hiciéramos cargo de Maleni el día de mañana.
¡Y cuidado, que no es poco!
Lo que está en juego es la libertad. A veces ni siquiera puedes salir de casa.
Y esto mi madre lo sabía.
Porque ella lo vivía.
Y acabó en depresión.
Por eso es un dilema.
Porque quieres a todos tus hijos por igual.
Pero no con todos estarás haciéndote la misma pregunta:
¿Qué será de él cuando yo no esté?