Hoy es Domingo de Resurrección. Hace justo un año, al amanecer, subí al Monte Alba a rezar por una casa para Maleni. Y por fin puedo compartir con vosotras y vosotros una gran noticia.
El pasado 24 de febrero, Maleni empezó a convivir con Pura. Fue un paso enorme, pero lo verdaderamente esperanzador es que, desde entonces, no ha pasado nada extraordinario.
La convivencia simplemente funciona. Y esa, en realidad, es la mejor noticia.
Se entienden, se acompañan y, aunque aún estamos en los comienzos, cada día necesitan menos el apoyo de los profesionales de EVD y de Andrea, la asistente personal de Maleni.
Puntualmente, cuando pasa algo, me llaman. Como viven a cinco minutos, me acerco, lo resolvemos y seguimos adelante.
Gracias a que todo marcha con tanta autonomía, yo también estoy aprovechando para cuidarme y recuperar energías. Quizás por eso he tardado más de lo previsto en escribiros.
Por eso y porque, en este tiempo de silencio, hemos estado preparando el terreno para la siguiente fase del proyecto porque Maleni mantiene vivo su deseo de trabajar.
Así que, esto sigue adelante. Ya tenemos algo entre manos. Iremos poco a poco. A nuestro ritmo.
Y pronto, podré contaros más noticias.