He recibido la notificación del juzgado.
Me nombran “guardador”.
“Guardador”, curioso nombre.
“Guardador”: mi hermana duerme y yo me pregunto
si es mi misión velar por ella mientras descansa
o luchar junto a ella por su vida independiente.
Si es mi obligación estar cerca de ella, bajo un mismo techo,
o acompañarla en su camino, desde la distancia.
Si tengo que priorizar su seguridad,
minimizar los riesgos
o dejarla volar
y vivir sus sueños.