Me propusieron participar en un encuentro, Airea Aliados,
Se trataba de reflexionar sobre la inclusión de las personas con discapacidad intelectual:
impulsar, en definitiva, «vidas bien vividas».
Yo no podía asistir porque la jornada coincidía con mi horario de trabajo.
Pero no queríamos declinar la invitación.
Así que tendría que delegar.
Después de comprobar que otras personas
que están colaborando en el proyecto
no podían acudir,
me vino una especie de revelación,
no sé si absurda o divina:
“que vaya Maleni, que es la principal interesada”.
Acompañé a Maleni y a Andrea,
su asistente personal,
y me fui a trabajar.
El contenido del encuentro no resultó, por lo que me contaron,
demasiado comprensible para mi hermana,
pero su presencia constituía todo un símbolo,
toda una realidad.
Sin ella, este proyecto no tiene sentido.
Porque trabajar es su objetivo.
Independizarse, su meta.
Y los demás, sus aliados.