La idea de la cooperativa
de momento no avanza.
No podemos empezar solos.
Dos familias ya nos han dicho que lo sienten,
pero no tienen ahorros para aportar.
Otra familia estaría dispuesta a alquilar.
Me planteo, en estas circunstancias,
si no será la mejor opción,
mientras seguimos construyendo el proyecto.
Unas veces parece que nos acercamos a la solución;
otras, que nos alejamos.
Y los números no terminan de encajar.
¡Pero qué estoy diciendo! ¡Si soy arquitecto!
El proyecto de La Casa de Maleni tenía un valor inconmensurable.
Los pitagóricos ya lo dijeron:
hay objetos que solo se podían resolver
gracias a la geometría, con regla y compás.
No se podían representar con números,
por muy racionales que sean.
Era un error centrarse solo
en la hoja de cálculo.
Este proyecto había que resolverlo dibujando.