- Ah, ya te entiendo, Antonio. Lo que queréis hacer es un hotel regentado por personas con discapacidad intelectual.
- No, no, ¡qué va! Es su casa, vivirán allí.
- Entonces es como una residencia para personas con discapacidad.
- Tampoco es eso: la idea es que el proyecto genere un espacio donde vivir con más independencia; pero también un trabajo, pues dedicarán parte del inmueble al alquiler turístico, que gestionarán ellas.
- Vaya, estáis pensando en un centro de empleo para que las personas con discapacidad puedan trabajar en las viviendas turísticas o algo así.
- Bueno, más bien es un proyecto integral que consigue que tengan a la vez su propio trabajo y un lugar donde vivir más autónomamente.
- Pues no acabo de entenderlo, Antonio.
- ¿Hotel?, ¿residencia?, ¿centro de empleo?: yo tampoco sé cómo llamarlo, pero tengo claro que la mejor manera de nombrarlo es hacerlo realidad. Para entendernos, hablaremos de «la casa de Maleni», ¿no te parece?